Si
uno quiere dar una vuelta por la playa, el mejor modo de hacerlo es el Tranvía
de Sóller, inaugurado el 11 de octubre de 1913, siendo el primero
en funcionar con energía eléctrica en Mallorca.
En un principio fueron construidos tres por la firma Carde y Escoriaza y
años más tarde se compraron en Lisboa cinco tranvías
que han sido restaurados hasta el mínimo detalle.
El
interior de los vagones de estos típicos vehículos es también
de madera y tiene una capacidad para doce personas.
El tranvía inicia su recorrido a pocos metros de la Plaza de Sa Constitució,
cruza el Torrent Major por un puente metálico para dar paso a campos
de limoneros y naranjos que nos acompañaran hasta el borde de la
bahía de Sóller; una vez aquí el viajero puede disfrutar
de la vista de las playas con sus bañistas y sus barcas de pesca.
Por último, llegaremos al final de nuestro viaje en Sa Posada de
l'Artesà, edificio del que antiguamente salían las diligencias
hacia Palma y que conserva el aspecto de principios de siglo. |