Fernando ha rehabilitado como vivienda independiente un antiguo molino
de harina que seduce a sus visitantes por su estilo mallorquín
integrado por objetos reciclados procedentes del mundo rural que sirven
de ornamentos.
El molino está completamente equipado para cuatro personas: dos
dormitorios con baño en suite, salón con chimenea, cocina
americana y terraza.
Destaca una antigua cisterna con un emblemático arco de piedra
que preside otras tres viviendas independientes para dos personas. Cada
una cuenta con un dormitorio doble, baño, salón, cocina
completa, calefacción, chimenea y terraza.
A parte hay una casa con tres apartamentos y tres estudios con dormitorio,
baño, cocina americana completa y calefacción.
Para los ratos de tertulia se ofrecen lugares comunes como salón
con chimenea, bar y barbacoa, que se encuentran ubicados en el club de
equitación, independiente a todas las viviendas.
La finca cuenta con tres piscinas, una para niños, que se integran
plenamente en la naturaleza que preside el entorno.
Las playas más bellas de la isla se encuentran a tan solo doce
minutos, rodeadas de un parque natural.